“Tu nombre no se olvida, tu ejemplo sigue guiando a nuevas generaciones.”
Ha pasado más de tres décadas desde aquel 6 de mayo de 1993 en el que Rommel nos dejó físicamente, pero en la Curva Rommel sabemos que nunca se ha ido del todo. Su figura no es solo un recuerdo en blanco y negro; es el latido que impulsa cada cántico, cada bandera que ondea y cada joven que pisa una cancha soñando con volar tan alto como “El Panzer”.
El Corazón de Nuestra Peña
Para nosotros, Rommel Fernández Gutiérrez representa mucho más que fútbol. Es nuestro símbolo eterno, en la Curva nos mueve esa misma pasión que Rommel ponía en cada balón. Hablamos de ese pundonor que te hace dejarte la piel en el área y de la humildad de quien, siendo un gigante, nunca olvidó de dónde venía.
Siempre Presente en Cada Cancha
Desde su Panamá natal, pasando por el CD Tenerife y el Valencia CF, hasta llegar a nuestro Albacete Balompié, en cada rincón donde ruede un balón, el espíritu de Rommel sigue vivo.
En el Carlos Belmonte, Rommel no solo marcó goles; se ganó el alma de una ciudad que vio en su humildad y su garra el reflejo de sus propios valores. Su marcha prematura lo convirtió en el eterno 9 del Albacete, un mito que trasciende el tiempo y que nos acompaña en cada jornada. Su historia es nuestro motor y su ejemplo es el faro que ilumina a la Curva Rommel.
Desde esta Curva, nuestra promesa es clara: mantener viva su historia, proteger su legado y gritar su nombre con el orgullo de quienes se sienten herederos de su pasión.
Rommel Fernández, ¡siempre con nosotros!

